TL;DR

En 2020 elaboré el Plan Nacional de Logística de Bolivia para el BID y el Ministerio de Desarrollo Productivo, definiendo estrategias y proyectos prioritarios para el desarrollo logístico de un país sin salida al mar.

El contexto: Bolivia y su desafío geográfico

Bolivia es uno de los dos países de América del Sur sin salida al mar. Esa realidad geográfica marca profundamente su economía, su comercio exterior y, por supuesto, su logística.

Cuando el Banco Interamericano de Desarrollo me convocó en 2019 para liderar la elaboración del Plan Nacional de Logística, el país enfrentaba varios desafíos estructurales:

  • Costos logísticos elevados: Importar y exportar costaba entre 20% y 40% más que en países vecinos con acceso al océano
  • Infraestructura limitada: Carreteras en mal estado, ferrocarriles obsoletos, puertos fluviales subutilizados
  • Fragmentación institucional: Múltiples entidades con competencias sobre logística, pero sin coordinación efectiva
  • Baja competitividad: Bolivia ocupaba posiciones rezagadas en el Logistics Performance Index (LPI) del Banco Mundial

Pero también existían oportunidades:

  • Posición geocéntrica: Bolivia está en el corazón de Sudamérica, con potencial para convertirse en hub de integración regional
  • Recursos naturales: Litio, gas natural y minerales que requieren cadenas logísticas eficientes
  • Acuerdos comerciales: Acceso preferencial a puertos chilenos y peruanos a través de tratados históricos

El reto: de la diagnosis a la estrategia

Elaborar un plan nacional de logística es un ejercicio complejo que va mucho más allá de hacer un diagnóstico. Requiere:

  1. Entender la situación actual con datos robustos
  2. Proyectar escenarios futuros de comercio y producción
  3. Identificar cuellos de botella críticos
  4. Priorizar inversiones con impacto real
  5. Diseñar mecanismos institucionales de implementación

Fase 1: Diagnóstico integral

El punto de partida fue la Encuesta Nacional de Logística “Bolivia en Logística” que habíamos realizado en 2018-2019. Esa encuesta nos dio una radiografía del sector privado: costos, prácticas, desafíos.

Pero necesitábamos más. Realizamos:

  • Análisis de flujos de carga: ¿Qué se mueve, dónde, cómo y a qué costo?
  • Mapeo de infraestructura: Estado de carreteras, terminales de carga, almacenes fiscales
  • Benchmarking internacional: Comparación con Paraguay (otro país sin mar), Perú y Chile
  • Consultas sectoriales: Talleres con exportadores, importadores, transportistas, agentes de aduana

Un hallazgo crítico: Bolivia exportaba mayoritariamente commodities (gas, minerales, soya) pero importaba productos manufacturados. Esa asimetría generaba desbalances en los flujos de transporte, con camiones que salían vacíos o semivacíos.

Fase 2: Visión y ejes estratégicos

Con el diagnóstico en mano, trabajamos con el Ministerio de Desarrollo Productivo para definir la visión de largo plazo:

“Bolivia 2030: Un país logísticamente competitivo que facilita el comercio, reduce costos y se posiciona como hub de integración sudamericana”

Esa visión se tradujo en cinco ejes estratégicos:

1. Infraestructura y conectividad

Priorizar inversiones en:

  • Corredores de exportación (Santa Cruz-puertos chilenos y peruanos)
  • Red ferroviaria para carga pesada
  • Puertos secos (facilidades aduaneras alejadas de la frontera)
  • Conectividad digital (rastreo de carga, plataformas logísticas)

2. Facilitación del comercio

Reducir tiempos y costos en procesos aduaneros mediante:

  • Ventanilla única de comercio exterior
  • Declaración anticipada de mercancías
  • Inspecciones no intrusivas (escáneres)
  • Armonización de procedimientos con países vecinos

3. Servicios logísticos

Fortalecer el sector privado:

  • Certificación de operadores logísticos
  • Acceso a financiamiento para modernización de flotas
  • Formación de talento especializado
  • Adopción de tecnologías (WMS, TMS, IoT)

4. Logística sostenible

Reducir la huella ambiental:

  • Modernización de flotas (vehículos menos contaminantes)
  • Transporte intermodal (combinación carretera-ferrocarril)
  • Logística urbana eficiente en ciudades principales

5. Institucionalidad y gobernanza

Crear mecanismos de coordinación:

  • Consejo Nacional de Logística (público-privado)
  • Observatorio de Costos Logísticos
  • Actualización periódica de la encuesta nacional

Los proyectos prioritarios: de la estrategia a la acción

Un plan sin proyectos concretos es solo un documento más. Identificamos 12 proyectos prioritarios, clasificados por impacto y viabilidad:

Proyectos de alto impacto e implementación inmediata:

  1. Ventanilla Única de Comercio Exterior: Integrar en una sola plataforma todos los trámites de importación y exportación

  2. Modernización de pasos fronterizos: Mejorar infraestructura y procedimientos en Desaguadero, Tambo Quemado y Yacuiba

  3. Programa de formación de talento logístico: Alianzas con universidades para crear programas técnicos y profesionales

Proyectos de alto impacto e implementación de mediano plazo:

  1. Puerto Seco en Santa Cruz: Facility que permita despachar mercancías sin tener que llegar al puerto marítimo

  2. Corredor Ferroviario Bioceánico: Conectar el Atlántico (Santos, Brasil) con el Pacífico (puertos chilenos/peruanos) pasando por Bolivia

  3. Sistema Nacional de Rastreo de Carga: Plataforma que permita a empresas y gobierno monitorear mercancías en tiempo real

Proyectos estructurales de largo plazo:

  1. Rehabilitación de la red ferroviaria nacional

  2. Desarrollo de zonas de actividades logísticas (ZAL) en ciudades principales

  3. Programa de modernización de flotas de transporte

El proceso: talleres, validaciones y consensos

Elaborar un plan nacional requiere legitimidad social. No puede ser un documento técnico que quede en un escritorio.

Realizamos más de 15 talleres en diferentes ciudades de Bolivia (La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Tarija, Oruro) con:

  • Cámaras de comercio
  • Exportadores e importadores
  • Empresas transportistas
  • Agentes de aduana
  • Autoridades municipales y departamentales
  • Universidades

Cada taller era una oportunidad para:

  • Presentar diagnósticos
  • Validar proyectos
  • Identificar prioridades regionales
  • Generar apropiación del plan

La retroalimentación fue invaluable. Muchas veces los actores locales identificaban restricciones que nosotros no habíamos considerado, o proponían soluciones innovadoras que enriquecían el plan.

Los desafíos de implementación: del papel a la realidad

Entregar el plan al Ministerio de Desarrollo Productivo y al BID en 2020 fue un momento de satisfacción, pero también de realismo. Sabíamos que la implementación enfrentaría obstáculos:

1. Financiamiento

Muchos de los proyectos prioritarios requerían inversiones significativas. El desafío era movilizar recursos públicos, privados y de cooperación internacional.

2. Coordinación institucional

Bolivia tiene competencias logísticas repartidas entre múltiples entidades: Ministerio de Obras Públicas, Aduana Nacional, gobiernos departamentales, municipios. Lograr que trabajaran coordinadamente era crítico.

3. Continuidad política

Los planes de largo plazo requieren continuidad más allá de los ciclos políticos. Bolivia, como muchos países de la región, enfrenta cambios de gobierno que a veces interrumpen la ejecución de planes estratégicos.

4. Capacidad técnica

Implementar proyectos complejos (como un puerto seco o una ventanilla única) requiere equipos técnicos capacitados. Bolivia necesitaba fortalecer capacidades en el sector público.

Lecciones aprendidas: lo que Bolivia nos enseñó

1. La geografía es destino, pero no condena

Bolivia no tiene mar, pero eso no la condena a la ineficiencia. Paraguay, también sin costa, ha logrado costos logísticos competitivos mediante inversiones inteligentes y gestión eficiente. Bolivia puede hacer lo mismo.

2. La integración regional es clave

Bolivia no puede resolver sola su desafío logístico. Necesita trabajar con Chile, Perú, Brasil y Argentina para armonizar procedimientos, reducir barreras y aprovechar sinergias.

3. La logística es política

Hablar de logística en Bolivia inevitablemente lleva a hablar de la demanda marítima, de las relaciones con Chile, de soberanía y geopolítica. Entender esas sensibilidades fue crítico para el éxito del plan.

4. Los planes deben ser realistas

Es tentador proponer mega-proyectos vistosos. Pero un buen plan prioriza lo que realmente puede implementarse, genera victorias tempranas y construye momentum para proyectos más ambiciosos.

Reflexión final: planes que transforman vs planes que decoran

He trabajado en varios planes nacionales de logística en América Latina. Algunos se implementaron, otros quedaron en documentos archivados.

La diferencia no está en la calidad técnica del plan. Está en:

  • El liderazgo político que lo impulsa
  • La apropiación de los actores privados
  • Los mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas
  • La capacidad de adaptación cuando las circunstancias cambian

El Plan Nacional de Logística de Bolivia tiene todos los elementos para ser transformador. Tiene diagnóstico sólido, visión clara, proyectos priorizados y legitimidad social.

Espero que en los próximos años podamos decir que el plan no quedó en papel, sino que se tradujo en puertos secos funcionando, ventanillas únicas operando, y empresas bolivianas exportando e importando con costos y tiempos competitivos.

Porque al final, un plan de logística no se juzga por lo bien escrito que esté. Se juzga por el impacto real que tiene en la vida de las empresas y las personas.


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