TL;DR

En 2024 lideré acompañamiento técnico para Foncarga, programa de modernización de logística urbana en Bogotá impulsado por C40 Cities y la Secretaría de Movilidad. El programa buscaba transformar la operación de transporte de carga en la ciudad, reduciendo emisiones e impulsando eficiencia.

El contexto: Bogotá y su desafío logístico urbano

Bogotá es una ciudad de 8 millones de personas. Cada día, decenas de miles de vehículos de carga transitan por sus calles, moviendo mercancías que sustentan el comercio, la alimentación, el funcionamiento de la ciudad.

Pero esa operación de carga urbana es profundamente ineficiente:

  • Congestión: Vehículos de carga en horas pico generan (y sufren de) congestión extrema
  • Emisiones: Flotas viejas, operación ineficiente, tiempos de viaje largos generan emisiones significativas
  • Accidentalidad: Camiones y motos en un espacio urbano congestionado generan accidentes frecuentes
  • Conflictividad: Restricciones de horarios en algunas zonas, choques entre carga y movilidad de personas

El desafío para Bogotá (como para cualquier ciudad grande) es garantizar que la carga que la ciudad necesita pueda ser entregada eficientemente, sin sacrificar movilidad, sostenibilidad y seguridad.

C40 Cities (la red de grandes ciudades del mundo comprometidas con cambio climático) identificó logística urbana como una oportunidad prioritaria. Y Bogotá estaba lista para actuar.

Así nació Foncarga.

El desafío: diseñar un programa de transformación

Cuando la Secretaría de Movilidad y C40 Cities me convocaron en 2023 para diseñar el programa, el desafío era claro pero complejo:

¿Cómo modernizar la operación de carga urbana en una ciudad de 8 millones de personas, sin frenar el comercio, generando eficiencias reales, y reduciendo emisiones?

Los objetivos específicos del programa eran:

1. Modernización de flota

Renovar vehículos antiguos de transporte de carga por vehículos menos contaminantes (eléctricos, híbridos, de menor cilindrada).

Meta: Modernizar 500 vehículos en los primeros 3 años.

2. Reducción de emisiones

Cada vehículo modernizado evitaría aproximadamente 5 toneladas de CO2 anuales.

Meta: Reducir 2,500 toneladas de CO2 anuales por modernización de flota + eficiencias operacionales.

3. Eficiencia operacional

Mediante adopción de tecnología, consolidación de cargas y optimización de rutas, reducir número de viajes necesarios para mover la misma cantidad de mercancía.

Meta: Reducir 15% en número de viajes en zonas intervenidas.

4. Formalización y profesionalización

Empresas de transporte de carga que participaban en Foncarga debían cumplir ciertos estándares de formalización, seguridad y capacitación.

Modelo de intervención: de lo público-privado a la acción

El modelo de Foncarga se construyó sobre colaboración público-privada reforzada:

Pilares del programa

1. Subvenciones para modernización de flota

La principal barrera para renovación de vehículos era el costo. Un camión moderno cuesta 80-120 millones de pesos. Un transportista pequeño no puede invertir eso de su bolsillo.

Foncarga financiaba entre 20-40% del costo, como subvención (no préstamo). El transportista tenía que cofinanciar el resto con recursos propios o financiamiento bancario.

Este modelo tenía varias ventajas:

  • Garantizaba que cada transportista tenía “piel en el juego”
  • Era financieramente más sostenible que subsidios 100%
  • Incentivaba que se seleccionaran los mejores vehículos, no solo los más baratos

2. Centros de consolidación de carga

En tres zonas de Bogotá (Puente Aranda, Soacha conurbado, y norte en Usaquén) establecimos centros de consolidación.

La idea: los cargadores pequeños y medianos podían llevar sus mercancías a estos centros. Desde ahí, camiones optimizados hacían entregas consolidadas en zonas de la ciudad, reduciendo número de viajes.

No era un concepto nuevo, pero su implementación en Bogotá enfrentaba desafíos:

  • Necesitaba cooperación entre competidores (empresas de carga compartía información)
  • Requería tecnología de visibilidad en tiempo real
  • Demandaba que cargadores cambiaran procesos

3. Rutas sostenibles y horarios optimizados

Trabajamos con autoridades de tránsito para identificar ventanas horarias y rutas que permitieran:

  • Que vehículos de carga operaran sin congestión extrema
  • Que reducción de emisiones fuera significativa
  • Que entregas fueran predecibles y eficientes

Ejemplo: En lugar de que 10 camiones entren a zona de comercio en horas de máxima congestión, 5 camiones consolidados entran en horario específico.

4. Tecnología y visibilidad

Implementamos plataforma de rastreo y visibilidad que permitía:

  • A cargadores: ver dónde estaba su carga en tiempo real
  • A transportistas: optimizar rutas basado en datos reales de congestión
  • A ciudad: monitorear desempeño del programa

Acompañamiento técnico: desde el diseño a la operación

Mi rol fue dirigir acompañamiento técnico a lo largo de todo el programa:

Fase 1: Diseño y validación (2023)

Trabajamos con un grupo de empresas piloto (15 transportistas, 20 cargadores) para validar que el modelo funcionaba en la realidad de Bogotá.

Pregunta central: ¿Un transportista está dispuesto a invertir en renovar su vehículo si recibe 30% de subsidio y acceso a rutas garantizadas?

Respuesta: Sí, pero con condiciones. Necesitaban confianza en que el programa sería duradero, que las rutas se mantuvieran estables, que tuviera apoyo político real.

Fase 2: Ampliación gradual (2024)

Con validación de piloto, expandimos a 100 transportistas en el primer año. Cada uno que se sumaba al programa reportaba:

  • Reducción de 10-15% en costos de combustible (por rutas optimizadas)
  • Reducción de 25-35% en tiempo de tránsito (por horarios sin congestión)
  • Mayor predictibilidad en ingresos (rutas garantizadas)

Fase 3: Institucionalización (2024-2025)

El desafío clave era que el programa no muriera cuando terminara el financiamiento inicial de C40. Necesitábamos:

  • Presupuesto municipal dedicado a Foncarga
  • Marco legal que permitiera continuar con rutas y horarios preferenciales
  • Criterios de entrada claros para nuevos participantes

Sostenibilidad: mucho más que vehículos eléctricos

Cuando hablamos de logística urbana sostenible, muchos piensan primero en vehículos eléctricos. Son importantes, pero solo una parte.

Foncarga abordaba sostenibilidad de manera más integral:

Sostenibilidad ambiental

  • Modernización de flota: vehículos con menor emisión de CO2, NOx, material particulado
  • Optimización operacional: menos viajes significa menos emisi nes
  • Consolidación de carga: eficiencia inherente

Métrica: Cada vehículo modernizado evitaba 5 toneladas CO2/año. Con 500 vehículos en 3 años: 2,500 toneladas CO2/año.

Sostenibilidad económica

  • Transportistas reducían costos operacionales
  • Cargadores mejoraban eficiencia de entregas
  • Ciudadanos se beneficiaban de menos congestión

Métrica: Transportista promedio reducía gastos en 12% anualmente.

Sostenibilidad social

  • Empleos formales en el sector de transporte
  • Capacitación en tecnología y operación eficiente
  • Reducción de accidentes por operación más ordenada

Los resultados hasta 2024

Aunque el programa aún estaba en ejecución, los resultados iniciales eran prometedores:

Vehículos modernizados: 280 de los 500 contemplados para 3 años Centros de consolidación: 3 operativos Cargadores usando centros: 145 empresas Reducción en tiempo de entregas: 22% en promedio en zonas servidas Satisfacción de transportistas: 78% reportaban mejora en rentabilidad Emisiones evitadas: 1,400 toneladas CO2 en primer año

Números modestos en escala de ciudad, pero significativos considerando que se trataba de un programa novo que estaba demostrando viabilidad.

Lecciones sobre logística urbana sostenible

1. La sostenibilidad es economía

Si sostenibilidad requiere que transportistas y cargadores pierdan dinero, no es sostenible. El modelo debe permitir que todos los actores mejoren economía.

Foncarga funcionaba porque transportistas y cargadores ganaban dinero con operación más eficiente. Eso es lo que lo hacía sostenible.

2. Tecnología es habilitador, no solución

No se trataba de simplemente regalar vehículos eléctricos. Si el resto del sistema operaba igual, esos vehículos seguían atrapados en congestión, generando poco ahorro de emisiones.

La tecnología (consolidación de carga, rutas optimizadas, horarios preferenciales) multiplicaba impacto de vehículos menos contaminantes.

3. La gobernanza es lo más difícil

Integrar actores privados (transportistas, cargadores) con gobierno municipal en un objetivo común requería:

  • Diálogo constante
  • Resolución de conflictos
  • Adaptación según realidades encontradas
  • Toma de decisiones ágil

Esto era más difícil que la tecnología.

4. Escala importa, pero no es el punto de salida

¿280 vehículos modernizados en una ciudad que tiene decenas de miles? Es una gota en el océano.

Pero esa gota demostraba viabilidad. Si el modelo realmente funcionaba, podía escalarse a 5,000 o 10,000 vehículos. Eso sí generaría impacto transformador.

El futuro de la logística urbana en LatAm

Trabajar en Foncarga me permitió reflexionar sobre hacia dónde va la logística urbana en América Latina:

Tendencia 1: La sostenibilidad no es opcional

Las ciudades grandes ya no pueden tolerar logística urbana contaminante. Presión regulatoria, demanda de ciudadanos, compromisos climáticos nacionales hacen que sostenibilidad sea cada vez más crítica.

Tendencia 2: Lo digital transforma operaciones

Plataformas de consolidación, rastreo en tiempo real, optimización de rutas por algoritmos van a cambiar fundamentalmente cómo se opera logística urbana.

Tendencia 3: La colaboración público-privada es insustituible

Las ciudades no pueden resolver sola logística urbana (es operación privada), pero tampoco el sector privado puede hacerlo sin intervención pública (regulación, espacio público, coordinación).

Esa tensión creativa es donde sucede innovación.

Reflexión final: gobiernos que aprenden

Uno de los aspectos que más admiré del equipo de Secretaría de Movilidad de Bogotá fue su apertura a aprender. No tenían todas las respuestas. Estaban dispuestos a experimentar, a probar, a ajustar.

En muchos gobiernos la lógica es: diseñamos política, la implementamos como está escrita, terminamos proyecto. Punto.

En Bogotá fue diferente. La pregunta constante era: ¿Esto está funcionando? ¿Qué estamos aprendiendo? ¿Cómo ajustamos?

Eso es lo que permite que un programa como Foncarga tenga potencial transformador.

Porque al final, logística urbana sostenible no es solo una agenda ambiental. Es una agenda de ciudades vivibles, de comercio eficiente, de oportunidades para el sector transportista.

Foncarga fue un intento de conectar todas esas agendas.


Tags: #bogota #c40 #logísticaurbana #movilidad #sostenibilidad #foncarga

Relacionado: Encuesta Nacional de Logística - Colombia 25 Años en Logística Latinoamericana